La crisis del COVID-19. Si aún no sabe qué hacer, tenga claro como afrontarla

A estas alturas del partido no creo que haga falta que nadie le advierta sobre la gravedad de esta crisis. Tras pasar lo que los expertos llaman el pico de la emergencia sanitaria, a los que podemos seguir adelante, no nos queda otro remedio que ponernos a pensar en el futuro. De hecho, espero que lo haya hecho ya.

Habrá escuchado a muchos expertos hablar sobre las consecuencias de esta crisis. Que saldremos en forma de V, en forma de U, en forma de L; que será más o menos profunda; que nos recuperaremos antes o después. Lo cierto es que nadie sabe lo que va a pasar. En primer lugar, porque no sabemos lo que todo esto va a durar y en segundo lugar porque desconocemos cómo van a ser las cosas cuando volvamos a una supuesta normalidad. Todos navegamos en un mar de incertidumbre como nunca se había visto.

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Hay dos factores nuevos que nunca se habían dado, al menos en la historia reciente, que nos tiene a todos desconcertados.

En primer lugar, nos tenemos que quedar en casa. No podemos salir, ni desplazarnos. No tenemos a dónde ir porque la mayoría de los lugares a los que vamos están cerrados. Y al estar estos lugares cerrados, muchos no pueden siquiera trabajar. Sin movimiento no hay consumo. Y, como todos ustedes saben, nuestra economía se basa en el consumo.

El segundo lugar, esta circunstancia es global. En mayor o menor medida este problema lo han tenido, lo tienen ya o lo van a tener todos los países de nuestro entorno. Es decir, que a todos nos va a ir mal con toda seguridad.

Nadie le puede decir exactamente QUÉ tiene hacer para luchar contra esta crisis. Simplemente porque nadie lo sabe. Pero lo que si podemos manejar es CÓMO afrontarla.

Asesores y economistas ya le habrán informado sobre lo que tiene que hacer en su empresa en materia económica. Le habrán hablado ya de controlar los costes, de aplazar pagos o de las medidas financieras a las que se puede acoger, con el fin de prolongar la supervivencia de su empresa lo más posible. Todo eso forma parte del QUÉ tiene que hacer.

Sin embargo, en mi opinión, es más importante el CÓMO. Cómo actúe durante esta fase de confinamiento y la posterior desescalada, podría salvar su negocio y, de paso, a las personas que dependen de él.

En primer lugar, debe tener ya un plan de contingencia. En este plan debe tener presente distintos escenarios. Plasme por escrito qué acciones debe llevar a cabo para sobrevivir a esta crisis. Plantee las acciones para el mejor de los escenarios, otros intermedios y también para el peor de los escenarios. Trate de adelantarse a lo que va a venir, siendo proactivo y teniendo preparadas las salvaguardas para cada circunstancia. Se va a asustar bastante al hacerlo, pero logrará reducir un poco su grado de incertidumbre. Deje el plan abierto, porque lo va a modificar unas cuantas veces. Lo que nunca podemos hacer es sentarnos a esperar a ver qué pasa sin hacer nada.

No ha habido nunca un mejor momento para llevar a cabo un poquito de Responsabilidad Social Corporativa, de la que muchas veces en las empresas nos olvidamos. ¿Cómo?

Cuide a sus trabajadores. Trate de retenerlos, si le es posible, a toda costa. En un momento como este, si empresario y trabajadores están unidos, luego van a poder salir adelante con mayor facilidad. No cambie a sus trabajadores por el margen de beneficio. No es momento para beneficios. Asuma que va a ser un año de pérdidas económicas, pero no se puede permitir el lujo de perder a las personas.

Intente pagar a sus proveedores o acuerde fórmulas de pago que beneficien a ambos. Su proveedor también está pasando por los mismos problemas que usted. Si todos fallamos en los pagos, rompemos la cadena, agravando la situación aún más.

Cuide a sus buenos clientes. Son los que le dan de comer. Va a tener que ser flexible con muchos de ellos. Renegocie. Incluso puede que tenga que asumir más riesgos con ellos y ayudarles. Todo lo que haga ahora por ellos tenga por seguro que lo harán ellos por usted en el futuro. Los buenos clientes se acordarán de lo que hizo por ellos cuando vinieron mal dadas.

Si puede adaptarse a las circunstancias, no tenga miedo a hacerlo. Muchos negocios se están reinventando para sobrevivir. Restaurantes que sirven a domicilio, tiendas que venden online, empresas que atienden a sus clientes mediante teletrabajo, pescadores que no pueden vender a restaurantes y ahora venden su pescado a particulares. Intente seguir trabajando y obteniendo ingresos, si es posible. Llegará más fuerte a la vuelta a la “normalidad”.

Esté al tanto de las nuevas oportunidades que pueden llegar. En todas las crisis se producen grandes cambios y surgen nuevas oportunidades. Esté pendiente de ellas y analice si puede aprovecharlas en función de la probabilidad de éxito y el impacto que tenga para su empresa. No se duerma, porque si usted no las aprovecha, otros lo sí que lo harán.

Reinvéntese si es necesario. Si en su plan de contingencia ha visto que su empresa no tiene un futuro claro, no siga por el mismo camino. Modifique su negocio, tome otra ruta o incluso, vuelva a empezar. Las empresas que priorizan la innovación como parte de su política, se enfrentan mejor a los cambios y tienen más posibilidades de sobrevivir.

Aprenda de lo que le ha ocurrido. No se olvide. La idea es no volver a cometer los mismos errores. Haga su empresa más sostenible, más sólida, más ética, más justa. Preparase para el futuro. Los que aprendieron algo de la última crisis económica, se están enfrentando a ésta mejor preparados. Piense siempre que esto que nos está pasando ahora puede volver a ocurrir. Puede que no tengamos que esperar mucho para volver a verlo. Tenga en cuenta que mañana igual estamos hablando de otra realidad bien distinta, que los modelos que ahora son válidos igual ya no sirven para nada.

Por último, si el medioambiente por fin ha logrado pararnos, no podemos seguir negando la mayor. Llegó el momento de tomarnos en serio la protección de nuestro entorno. Toca hacer nuestras empresas más respetuosas con el medioambiente, pensando en cómo afectan a éste en cada proceso, en cada actividad y llevando a cabo acciones que disminuyan lo más posible nuestro impacto ambiental.

En definitiva, si actuamos de forma individualizada, pendientes de salvarnos a nosotros mismos, nos será más complicado superar este gran reto que se nos presenta. Cuanto más nos apoyemos todos mutuamente, antes encontraremos la forma se sobreponernos a esta crisis.

¡¡¡ Muchos ánimos y mucha fuerza!!!

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Sobre el Autor

Javier Fernandez García

Javier Fernandez García

Licenciado en Psicología, Socio, Consultor y Auditor Jefe en Arco Calidad Consultores S.L., consultora a la que pertenece desde hace más de 20 años. Especialista en sistemas de gestión de calidad, medioambiente, accesibilidad universal, seguridad y salud en el trabajo, seguridad de la información y responsabilidad social corporativa. 

Especialista en el sistema de autoevaluación basado en el modelo de Excelencia Europeo EFQM y prescriptor homologado en Canarias en gestión de la conciliación: modelo efr (empresa familiarmente responsable). Con más de 2.000 horas de formación en sistemas de gestión en materia de RR.HH. y Habilidades Directivas para el sector público y empresas privadas.

Experto en Selección de Personal y consultoría en organización y RR.HH, colabora en la temática de Calidad y RRHH.

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