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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y tu empresa II

En el artículo anterior te conté qué son los ODS, cuáles son y empezamos a ver qué tienen que ver con tu empresa.

Nuestro “ecosistema económico” está repleto de “actores”, con diferentes labores para su funcionamiento.

Estas labores, nos sirven para saber cómo pueden afectar a los ODS.

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Vamos a ver cuáles son estos “actores” y algunas de sus opciones en este asunto:

  • Consumidores, comportamiento responsable y elección de las marcas que actúan en pos de alguno de los ODS.

  • Empresas, con políticas de RSE para actuar de forma responsable, sin dañar el entorno con sus acciones o reparando el perjuicio que pudieran ocasionar.

  • Administración, políticas favorables, que incentiven las acciones orientadas a cumplir con los objetivos, sobretodo a nivel empresarial.

Como vemos, cada cual tiene su labor para conseguir un planeta mas resiliente y cuidado.

Nuestra parte como veíamos, la que nos interesa ahora, es la empresarial. Es muy importante alinear estos objetivos con los valores de la empresa e incorporarlos a nuestra cadena de valor.

¿Cómo hacemos esto?

Lo primero es evitar impactar negativamente con nuestra actividad empresarial y, si provocamos un impacto negativo, tener medidas correctoras que lo minimicen o eliminen. El Pacto Mundial de la ONU ha publicado un importante libro blanco al respecto, mostrando los vínculos entre los Diez Principios del Pacto Mundial de la ONU y los ODS.

El documento lleva el siguiente comentario del autor de los Principios Rectores sobre Negocios y Derechos Humanos, John Ruggie, que advierte de que, en relación con los ODS, las empresas no deben "apresurarse tomando iniciativas promocionales, saltándose el punto de partida esencial de reducir primero los impactos negativos que tienen en las personas a través de sus propias actividades empresariales y cadenas de valor".

Los ODS requieren un compromiso estratégico: explorar cómo mi empresa puede desarrollar productos, servicios y modelos de negocio innovadores que sean buenos tanto para la sociedad como para la rentabilidad, además de una inversión corporativa relacionada con la ciudadanía. Si los objetivos se fijan en un nivel estratégico, se posibilita destacar el progreso y contribución de una empresa.

Si nos fijamos principalmente en el medioambiente, con un enfoque hacia los ODS 13 (Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos), 14 (Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos) y 15 (Vida de ecosistemas terrestres) se podrán minimizar los efectos ambientales negativos. Con el 9 (Industria, innovación e infraestructuras), la empresa tendrá un enfoque hacia la innovación que le permitirá encontrar la manera de aplicar los anteriores o facilitará su actividad en ciertas zonas, si invierte en ellas. Si además aplica el 7 (Energía asequible y no contaminante), mejorará en eficiencia energética.

Esto a nivel ambiental, pero también hay que trabajar dentro de la empresa, para ello están los objetivos 3 (Salud y bienestar), el 5 (Igualdad de género) y el 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), como mínimo.

En casos de subcontratación en países en vías de desarrollo, sobretodo, el 1 (Fin de la pobreza) y el 10 (Reducir la desigualdad en y entre los países) nos recuerdan las condiciones en que esto debe hacerse, para dar oportunidad a otras sociedades a crecer y reducir las diferencias.

Recuerda lo que comentaba en el artículo anterior: Lo ideal para nuestras empresas es ver cuál es nuestro punto de partida.

¿Ahora mismo qué hacemos para acercarnos a cada uno de estos objetivos?

¿Colaboramos con asociaciones de recogida y redistribución de alimentos por ejemplo?
Pues ya estamos haciendo por el Objetivo Nº 1.

¿Conseguimos reducir nuestro gasto energético?
Estamos colaborando con el Objetivo Nº 13.

¿Nuestras trabajadoras y trabajadores están con contrato legal, justo, etc.? ¿Sienten la empresa como una familia o un proyecto común por el que luchar y mejorar?
Nos acercamos al Objetivo Nº 5 y 8, por ejemplo.

Pero esta labor es más intrincada y, a la vez, más fácil de lo que pensamos. Los 17 ODS están acompañados por 169 objetivos específicos y 230 indicadores. Vamos a ir por partes para analizar qué puede hacer una empresa.

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ODS 1. Fin de la pobreza: Erradicar la pobreza en todas sus formas y en todas partes

La pobreza no solamente se traduce en la falta de ingresos y recursos para garantizar una vida digna, sino que además acentúa determinados problemas como el hambre, el acceso a la educación o la sanidad y la exclusión social y laboral. Además, determinados fenómenos como el cambio climático, la crisis de refugiados y la inseguridad alimenta-ria pueden acentuar los niveles de pobreza en los próximos años.

El ODS 1 pretende erradicar la pobreza extrema en todo el mundo, reduciéndola en todas sus dimensiones y facilitando el acceso a recursos económicos, servicios básicos y protección social a toda la población. Asimismo, se busca disminuir la exposición de las personas en situación de vulnerabilidad a los desastres económicos, sociales y ambientales y otras crisis e impulsar el crecimiento de los países en desarrollo, a través de la cooperación y la creación de marcos normativos sólidos a nivel nacional, regional e internacional.

Las empresas juegan un papel importante para conseguir alcanzar este Objetivo, creando oportunidades laborales para grupos vulnerables, proporcionando condiciones de trabajo dignas a empleados y proveedores e impactando positivamente en las comunidades locales, países en desarrollo y zonas afectadas por crisis sociales o ambientales. Todas, independientemente de su sector, pueden tomar medidas al respecto.

Cómo medir la contribución:

Algunos indicadores específicos para este ODS recogidos en la guía SDG Compass (Global Compact, WBCSD y GRI):

    • Porcentaje medio de sueldos desagregados por tipo de contrato.
    • Porcentaje de beneficios que se reinvierten localmente o en el país donde se realizan las operaciones.
    • Iniciativas para mejorar el acceso a los servicios financieros a personas desfavorecidas.
    • Volumen de biocombustibles producidos y adquiridos con criterios de sostenibilidad.

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ODS 2. Hambre cero: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible

Actualmente una de cada nueve personas en el mundo está subalimentada, alrededor de 795 millones. El hambre es consecuencia directa de la pobreza, la falta de infraestructuras agrícolas y el aumento de los precios de alimentos en el mercado internacional. Además, el cambio climático está incrementando el riesgo de desastres tales como sequías e inundaciones, que traen consigo la reducción de los  recursos naturales de los que dependemos para alimentarnos y la destrucción de puestos de trabajo en el mundo agrario.

Este fenómeno afecta de forma más directa a los países en desarrollo, especialmente a los que sufren crisis ambientales o humanitarias e inestabilidad política y a determinados grupos vulnerables, como las mujeres o los niños. La nutrición deficiente provoca el 45 % de las muertes de niños menores de 5 años en el mundo.

El Objetivo 2 pretende poner fin al hambre y la malnutrición con cuatro líneas: asegurando el acceso de todas las personas a una alimentación sana, nutritiva y suficiente; favoreciendo la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos; mejorando la productividad, la resiliencia y la calidad del empleo agrícola y fortaleciendo los mercados agropecuarios y de productos básicos alimentarios a nivel mundial.

Las organizaciones del sector privado juegan un papel importante para conseguir alcanzar este Objetivo, impulsando la investigación en tecnología agrícola, expandiendo prácticas sostenibles con los alimentos en sus cadenas de suministro e impactando de forma positiva en las comunidades en las que operen, para favorecer el acceso de la población a alimentos sanos y suficientes. Hay determinadas empresas cuyo núcleo de negocio está más directamente ligado a este Objetivo, como las del sector agrícola o las del sector de la alimentación. No obstante, todas las empresas, independientemente de su sector, pueden tomar medidas.

Cómo medir la contribución:

Algunos indicadores específicos para este ODS recogidos en la guía SDG Compass (Global Compact, WBCSD y GRI):

  • Políticas y prácticas de comunicación a los consumido-res sobre los ingredientes y la información nutricional, más allá de los requisitos legales.
  • Número y descripción de disputas significativas con comunidades locales y pueblos indígenas o de acciones relacionadas con la consulta previa.
  • Número de personas desplazadas y compensación por desplazamiento, desglosadas por tipo de proyecto.
  • Porcentaje de volumen de compra verificado de acuerdo con las normas internacionales de producción responsables.

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ODS 3. Salud y bienestar: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

Cada año mueren más de 6 millones de niños antes de haber cumplido los cinco años y alrededor de 300.000, mujeres durante el embarazo o el parto. La falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y a vacunas y medicamentos de calidad en muchas partes del mundo dificulta la consecución de una vida sana por parte de la población.

El ODS 3 pretende reducir la tasa mundial de mortalidad materna e infantil, lograr la cobertura sanitaria universal y el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva para todos, poner fin a las epidemias de enfermedades, reducir las muertes relacionadas con el tabaco, el alcohol y los accidentes viales y fomentar la investigación y la financiación de la salud.

Las empresas juegan un papel importante para alcanzar este objetivo, poniendo en marcha planes adecuados de seguridad y salud laboral para empleados y sus cadenas de valor, asegurándose de que sus operaciones no impacten negativamente sobre el derecho humano a la salud de la población y maximizando sus contribuciones positivas sobre el bienestar del conjunto de la sociedad. Las del sector sanitario o farmacéutico están más ligadas a este objetivo, pero todas, independientemente de su sector, pueden tomar medidas.

Cómo medir la contribución:

Algunos indicadores específicos para este ODS recogidos en la guía SDG Compass (Global Compact, WBCSD y GRI):

  • Naturaleza, alcance y efectividad de los programas y prácticas relacionados con: el acceso a un estilo de vida saludable, la prevención de enfermedades crónicas, el acceso a alimentos sanos, nutritivos y asequibles y la mejora del bienestar de las comunidades locales.
  • Tipos de lesión y porcentaje de lesiones, enfermedades laborales, días perdidos, absentismo y número total de accidentes de trabajo, por región y género.
  • Proporción de trabajadores que tienen acceso a ser-vicios de salud dentro de las instalaciones, datos de empleados pagados por la empresa víctimas accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo.
  • Inversiones de I + D y financieras dedicadas a cuestiones relacionadas con enfermedades sobre el total de los gastos de I + D de la compañía

Es importante entender que los ODS se crearon para obtener un entorno más favorable a todas las personas, más colaborativo, donde se reduzcan las diferencias y donde todas actuemos para impactar positivamente en nuestro alrededor.

Y aunque, obviamente, hay que comunicar las cosas buenas que realiza nuestra empresa, “Lo que no se comunica no existe”, hay que tener muy claro que estos ODS no son un sello, ni un parche, ni siquiera una pose.

Es una propuesta de objetivos comunes para generar alianzas entre los diferentes agentes y para conseguir un mundo mejor para todos.

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Sobre el Autor

Marcos Ruiz Abad

Marcos Ruiz Abad

Biólogo ambiental especializado en educación y comunicación. Máster en Gestión de Infraestructuras y Servicios Ambientales, con amplia experiencia en comunicación, educación, diseño de medios didácticos y vídeo marketing.

Después de unos años dedicado al mundo de la educación ambiental, con varias publicaciones de gestión ambiental en el tiempo libre, pasó al mundo de la comunicación empresarial tanto online, como offline. Recientemente ha decidido unir sus grandes pasiones para dedicarse enteramente a la comunicación científica y ambiental.

Actualmente es Responsable del Departamento de Comunicación y Divulgación de Centro de Investigaciones Medioambientales del Atlántico S.L. (CIMA) y miembro de la Asociación Española de Comunicación Científica (en cuyo blog también colabora).

Especialidades: Comunicación corporativa, marketing, vídeo marketing, social media, marketing digital, gestión web, content curator, voluntariado, RSC, comunicación científica, innovación.

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