¿Te has medido alguna vez el Talento?

Si buscamos en Google la palabra “Talento”, obtenemos más de 188 millones de resultados, muy por encima de la palabra “felicidad”. Si lo hacemos en su término anglosajón, el resultado que arroja es superior a los 1.550 millones.

Es evidente que somos más proactivos por aplicar el Talento, buscarlo, retenerlo, gestionarlo,desarrollarlo… sin embargo, conceptualizarlo es algo más complejo. Si preguntamos que es el Talento, posiblemente obtendremos respuestas muy parejas o similares pero todas ellas con alguna diferencia.

Siendo una palabra trending, es sencillo incorporarla a nuestro léxico y utilizarla para nuestros intereses profesionales o personales.Reclutadores, Headhunters, Directores/as RRHH… como si de en busca de El Dorado se tratase, persiguen incesantemente la búsqueda del Talento. Hablamos igualmente de gestionarlo, pero… ¿cómo podemos gestionar algo que previamente no tenemos medido? Es ciertamente incongruente.

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El Talento se define desde una perspectiva gramatical como la capacidad para entender y desempeñar algo con la aptitud e inteligencia emocional adecuada, siendo una especial capacidad o destreza que tiene una persona para aprender con facilidad o para desarrollar con mucha habilidad una actividad. De alguna manera todos estaríamos de acuerdo con esta definición, pues se asemejaría a lo que nosotros pensamos sobre el Talento.

Ahora bien, tenemos claro que es lo que tenemos que buscar, pero cuando hablamos de Talento, ¿cómo puedo diferenciarlo de una persona a otra?, ¿Cómo puedo medir y diferenciar el Talento de 2 candidatos a un puesto o como puedo medir el Talento de las personas que forman parte de una organización? ¿cómo podría incluso medir mi propio Talento?

La buena noticia es que todo se puede medir, la no tan buena es que en función de los indicadores que escojamos, el resultado puede que no sea el requerido. Por tanto, si buscamos Talento, necesitamos medirlo y para medir, es necesario que sepamos qué es exactamente lo que estamos buscando.

Hay que partir de la idea de que no tenemos Talento para todo, un magnífico futbolista puede ser muy talentoso para ese deporte en sí, pero puede que sus capacidades o destrezas de interrelación social no sean tan talentosas o si le ponemos enfrente de un ordenador para realizar un simple problema, es posible que no de con una solución. 

Decidir sobre si el Talento es o no innato es una cuestión de saber para qué. Cierto es, que Mozart llegó a tocar para la corte delante de la Reina con 5 años como si del mejor músico se tratase. Al igual que este fantástico compositor, la historia está llena de personas muy talentosas, pero en unos campos muy concretos. Por tanto, si nos interesa buscar El Dorado, lo primero que debemos hacer es saber para que lo necesitamos, es decir, si tenemos claras las responsabilidades y funciones a desempeñar en un puesto en concreto, el Talento que necesitamos buscar, deberá ir en esa dirección.

Ahora que tenemos claro que el Talento no es un concepto universal que vale para todo, nos es más sencillo afinar una búsqueda o medir el Talento de las personas que trabajan con nosotros. ¿Cómo lo hacemos? Empecemos por considerar tres conceptos y medir cada uno de ellos. El primero está relacionado con aquello que nos gusta, que realmente nos apasiona y subrayo apasiona,ya que en muchas ocasiones hablamos más de la motivación que de la pasión. Haciendo un inciso o alto en el camino es importante que entendamos la diferencia: la motivación siempre es temporal, es imposible estar motivado 24 horas.

Si hablamos de motivar para realizar una tarea específica, más vale que dure poco tiempo, pues la motivación termina desapareciendo y si, por otro lado, tenemos que estar produciendo motivación continuamente, al final esta rutina no sería en si motivante. Sin embargo, la pasión es infinita. Cuando sentimos pasión por algo, está es la que nos levanta, nos motiva… La pasión es nuestro motor, mientras que la motivación es una pieza dentro de este extraordinario motor. Si no disfrutamos de lo que hacemos, difícilmente destacaremos y si no destacamos no tenemos Talento, así de sencillo Entendiendo esta gran diferencia entre motivación y pasión, evidentemente preferimos la pasión a la motivación.

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De esta manera si tengo que medir el Talento, los indicadores que debo considerar son aquellos que muestren la pasión de la persona hacia donde la queremos dirigir. Si es un candidato, deberá mostrar pasión por el puesto, proyecto, etc que se le está ofreciendo. Si estoy midiendo el Talento de las personas que trabajan en una compañía, la mecánica es exactamente la misma. Y si, se puede medir la pasión, todo se puede medir. Einstein fue capaz de medir la estupidez con su famosa frase “hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana” por lo tanto, medir la pasión no representa ninguna dificultad./p>

El segundo concepto es el “cómo lo hacemos”, es decir, nuestra técnica, experiencia, aprendizaje, nuestros logros… Este concepto es más fácil de medir pues sin ánimo de ofender es el único que utilizan muchas personas que se dedican al campo del reclutamiento. Un simple currículo vitae podría ser más que suficiente para poder medir este concepto o una simple entrevista estándar, pero estamos hablando de Talento y eso requiere que los tres conceptos expuestos estén en perfecta armonía.

El tercer concepto está relacionado con el “por qué”, es decir, en como convertimos nuestras habilidades y destrezas en resultados y en como las valora el resto ya sean compañeros, clientes, etc. Medir este aspecto es sencillo si hacemos las preguntas adecuadas.

Para empatizar con lo expuesto es necesario que testemos algo y así podamos convencernos de que este proceso es el adecuado para medir el Talento: si tenemos pasión y sabemos lo que hacemos, es decir, tenemos técnica, pero por otro lado no aporta valor o simplemente no hay nadie que pague por ello, entonces lo que tenemos es un hobby y no es Talento. Podemos pintar fenomenalmente, sabemos utilizar las técnicas adecuadas, pero sim embargo nadie estaría dispuesto a pagar por ellas. Eso no es Talento, es una “afición”, candidato descartado.

Si lo que tenemos es una técnica insuperable y además aporta valor o los demás están dispuestos a pagar por ello, pero nos falta la pasión, el resultado no es Talento, es “rutina”, es decir, no mostramos pasión por lo que hacemos. En este apartado podríamos meter a muchas personas que trabajan por determinadas necesidades, pero sin mostrar pasión. Candidato descartado.

Por último, si mostramos pasión y aportamos valor, pero no tenemos técnica, el resultado es “vulnerabilidad”, es decir, podríamos ser una persona que influencia pero que carece de los conocimientos técnicos de un puesto. Este aspecto se refleja mucho en los cuadros directivos y en los supuestos “malos líderes”, la vulnerabilidad puede acarrear que más pronto que tarde nos quiten el puesto. Eso nos es Talento. Candidato descartado.

Si lo que deseamos es gestionar el Talento, lo primero que debemos hacer es medirlo y este proceso es exactamente lo que demuestra que una persona tiene Talento para como se explicaba en su definición, realizar una determinada tarea, proyecto, emprendimiento o desempeñar un puesto de una manera eficaz y diferenciadora.

Ahora bien, la pregunta es sencilla. ¿Y tú?, ¿tienes Talento para el puesto que desempeñas? ¿Te gustaría poder medirlo? ¿Te interesaría poder medir el Talento de tu empresa? Podría ayudarte y orientarte con unos sencillos pasos. Simplemente charlemos sobre ello sin ningún tipo de compromiso.

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Sobre el Autor

Mario Del Valle

Mario Del Valle

Co-Founder en T-Talent.es, escuela del desarrollo de la Inteligencia Emocional en donde, se transforma y desafía a las personas y empresas para lograr niveles más altos de desempeño. Life and Business Coach con acreditada experiencia y experto en Neurociencia adaptada a la Inteligencia Emocional con más de 18 años de bagaje profesional liderando equipos multidisciplinares y de alto rendimiento como Director Comercial en diferentes multinacionales.

Consultor y Mentor en negociación de recursos, liderazgo y comunicación. Ponente en charlas TEDx, profesor Titular del MBA en Alta Dirección Empresarial en la European Open Business School y profesor colaborador en la UAH. Colabora e imparte Seminarios en diferentes proyectos empresariales así como con instituciones y organizaciones dedicadas a la formación.

La energía ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. En T-Talent.es esa es nuestra máxima y desarrollamos el Talento a través de nuestros certificados y títulos experto para conseguir la excelencia y el máximo desempeño de todas las personas.

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