Igualdad de oportunidades laborales y feminismo

Hoy es el día internacional de la mujer trabajadora, así que no he tenido ninguna duda sobre la temática a elegir para este artículo. Es una buena ocasión para reflexionar sobre lo que hemos avanzado, sobre lo mucho que queda por hacer y para ponernos a la acción con urgencia, tal y como han propuesto algunos colectivos feministas.

Hay algunas creencias limitantes con respecto a la celebración de este día que me cuesta entender: que no es necesario tener un día para la mujer, que ya lo celebramos todo el año, que no hay nada que celebrar, que no hay nada que felicitar… Sinceramente, me parece una excusa para no ocuparnos en avanzar, porque estas argumentaciones dialécticas sólo nos alejan de la acción, que es justamente donde nos debemos enfocar.

Tengo la suerte de pertenecer a una generación que vivió su adolescencia y juventud en una época de conquista de libertades, nada menos que los ochenta. Pude participar de tantos cambios, que ni siquiera era consciente de la lucha de la que estaba formando parte, porque era lo natural. Estudié una ingeniería de telecomunicaciones y cuando empecé, éramos sólo 3 mujeres entre los 250 alumnos de mi curso, ¡un 1.2%! Y el porcentaje descendía drásticamente si se consideraba la media de los cinco cursos de carrera. Nunca me pareció que fuera una limitación ser mujer, ni siquiera me lo planteé como una lucha, simplemente estábamos abriendo nuevos caminos. Mi vivencia era un reflejo más de un momento político, económico, social y desde luego, de lucha de género.

Esa sensación de abrir camino, con el tiempo se fue diluyendo. Empezamos a ser más y lo fui viviendo con naturalidad, de eso se trataba… Aunque fuera la primera en entrar en el equipo de ventas de dispositivos electrónicos en mi primera empresa, o la segunda en formar parte del equipo de ingeniería de subconjuntos electrónicos en la siguiente. Seguíamos siendo minoría, pero se notaba cierto avance y muchas mujeres ocupaban puestos cualificados en las organizaciones con las que tuve la suerte de trabajar. Por eso, no puedo dejar de sorprenderme con el estancamiento en materia de igualdad que desde mi punto de vista se ha producido en los últimos años, porque no parece que hayamos superado ese momento e incluso, circunstancias como la crisis parecen haber agravado el problema y nos han hecho retroceder, afectando aún más a las mujeres y su desarrollo profesional.

En el contexto actual, sólo puedo apoyar las causas y acciones feministas que han surgido recientemente, como #MeToo, #TimesUp o la iniciativa de #HuelgaFeminista de hoy, ya que necesitamos algo más que un avance progresivo: se requiere un salto sustancial. El primer gran salto lo dieron las sufragistas, el segundo, la generación de las libertades y del acceso a la educación universitaria y el tercero, ya está tardando… ¡Urge!

Estamos en un nuevo punto evolutivo y me niego a retroceder, porque, ¿qué es feminismo? Creo que, a estas alturas, todas y todos sabemos que el feminismo no es lo opuesto al machismo, sino la reivindicación de la igualdad de derechos a todo nivel y que la profesión es fundamental para conseguirla.

Feminismo en el ámbito profesional

La conquista del ámbito profesional es primordial en la lucha feminista y el motivo es muy claro: es el que te proporciona la independencia económica e intelectual y a la vez, es el eje que nos permite acceder a la igualdad real en lo laboral, ese espacio desde el que podemos conseguir la realización y la igualdad social real.

En el ámbito profesional, hay algunas cuestiones urgentes para el que me gustaría apuntar algunas acciones:

  • La brecha salarial: la diferencia de sueldo entre hombre y mujer que ocupan una misma función profesional. Acción: Equiparación salarial.
  • El techo de cristal: carencia de representación femenina en los puestos de responsabilidad, poder y toma de decisiones. Acción: Paridad en los puestos de responsabilidad.
  • El acoso sexual en el trabajo: que actúa como un estresor laboral más, equiparable al mobbing, burn-out u otros. Acción: Soluciones reales al acoso.
  • La cosificación y los micromachismos: no sólo en el ámbito empresarial, sino también en la sociedad actual en general. Acción: Educación en clave de género.
  • La conciliación laboral: un gran tema que afecta a mujeres y hombres, en el que se han de revisar las circunstancias familiares en toda su amplitud y los roles de género con respecto al cuidado de ancianos y niños. Acción: Corresponsabilidad.

Con respecto a la corresponsabilidad, me gustaría añadir que conciliar es mucho más que compatibilizar el trabajo con nuestros hijos o ancianos. No se trata de poner parches sino de legislar una conciliación real, acorde con los diferentes estilos de vida y con medidas aplicables a cualquier perfil profesional o modelo familiar. El nuevo paradigma  es la corresponsabilidad, ya que se trata de una causa conjunta a abordar como sociedad, mujeres y hombres, y es importante tomar conciencia de ello para poder trascender la lucha por las libertades más básicas y avanzar hacia las de mayor desarrollo en coherencia con este tiempo nuevo.

El mundo conocido se mueve por dinero o poder, nos guste o no, y en ambos casos se requiere una igualdad real para avanzar. Aunque, os confieso que, en mis mejores sueños, apuesto por un mundo que se mueva por amor, para el que cuento con mujeres y hombres, y en el que no sólo cabría el objetivo de igualdad real, sino que sería el único que tendría sentido.

Basta de excusas, nunca hay demasiada igualdad, sigue habiendo carencias y todos y todas lo sabemos. Nos merecemos un entorno laboral y un mundo más igualitario y justo. La realización profesional y económica igualitaria y equiparada entre hombres y mujeres es la mayor garantía de la igualdad de base, desde dónde se puede construir la igualdad total real.

¡Saca del armario tu feminismo! Y reivindiquemos la igualdad real para empoderar a las mujeres y construir un mundo mejor sin discriminación por razón de género.

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Sobre el Autor

María-José Dunjó

María-José Dunjó

Su pasión es el cambio y la reinvención profesional desde hace 15 años, cuando inició una nueva andadura profesional al reinventarse de ingeniera a consultora de transición profesional, tras 12 años en multinacionales tecnológicas.

Ofrece servicios de consultoría, formación y comunicación para profesionales y empresas en circunstancias de cambio (presenciales y online). Además, gracias a los proyectos realizados para más de 500 clientes y a la amplia red de colaboradores que ha ido tejiendo, ha conseguido que la experiencia de sus dos etapas profesionales sume, facilitando el encaje con cada necesidad de cambio de sus clientes, tanto en ámbito de negocio y empresa, como en el de operaciones y procesos de renovación profesional y organizacional según las tendencias del mercado.

Su labor es aportar introspección, organización, planificación, comunicación y renovación, en línea con los objetivos que se plantean.

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