Ética en la Función Pública

¿Y si hablamos de ética en la Función Pública?

Nos preocupamos de formarnos y formar a nuestro personal en diversas áreas de conocimiento o para la adquisición de destrezas y habilidades para el correcto desempeño de su puesto de trabajo, sobre procedimientos, normativa, herramientas tecnológicas e incluso, por suerte para todos, sobre comportamientos en determinadas situaciones que enfrentamos cada día, tales como trabajo en equipo, atención al público, afrontamiento de situaciones de riesgo, estrés, y un sinfín de actividades para su capacitación

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Pero... ¿y sobre ética y valores?

¿No es necesaria la aplicación de políticas de integridad en nuestras administraciones? Sin duda, y por múltiples razones, entonces, ¿por qué no nos preparamos para ello?

La principal razón por la que entiendo necesario tener presente la ética, la integridad o la aplicación de valores en nuestro cometido diario, es la confianza.

En mi anterior reflexión sobre “liderazgo y emociones” ya apuntaba la necesidad de que el líder no comprometa los valores de su equipo y, para ello, es preciso que aquél esté formado y tenga claros tales principios.

Y esta confianza, una vez trasmitida a tus colaboradores imprime al resto y a la propia organización, de modo que, en última instancia, se traslada a nuestros usuarios, a la ciudadanía.

Mucho se ha escrito sobre la necesidad de acabar con la corrupción, atribuyéndose ésta, casi en exclusiva, al poder político, pero el deterioro en la imagen de nuestras administraciones será también responsabilidad nuestra si no cuidamos nuestro desempeño, que habrá de ser exquisito, diligente, decente, orientado al cumplimiento, al bien público y a las personas, ignorando nuestro interés propio, pues las conductas por las que nos rijamos irradiarán necesariamente hacia el conjunto de nuestra institución.

Es necesario crear y difundir una cultura de integridad, generar convicciones y actitudes que permitan seleccionar formas de actuar correctas, transparentes, motivadas en la mejor prestación del servicio público bajo parámetros de igualdad, respeto, compromiso y que conlleven una adecuada y eficiente administración de los recursos públicos, tanto humanos como materiales o económicos.

La integridad, la ética, debieran formar parte de la visión de nuestras organizaciones, generaría, como he expuesto, no sólo confianza sino lealtad, tanto de nuestros compañeros y compañeras, como de nuestros usuarios.

confianza lealtad equipo

Para ello, como comenzaba, hay que estar preparados, formados, y disponer de manuales con orientaciones que establezcan criterios. Debemos poner a disposición de los empleados públicos un referente de conductas éticas en que basar su actuación para que construyan su convicción de servicio público y, con ello, su mejor disposición.

Quien lidera estos equipos, en consecuencia, debe convertirse en referente de mejora continua, aplicando coherencia y convirtiéndose en guía de sus colaboradores, inspirando sus relaciones con los administrados para alcanzar el bien común, y dando cuenta de su actuación y la de su equipo, midiendo sus resultados y aplicando las medidas correctoras necesarias para el buen fin de sus objetivos.

Hemos de lograr que la motivación para acceder o atraer personas, o talento, hacia la administración no resida meramente en la estabilidad o la inamovilidad, sino por el orgullo de pertenecer a una organización con valores, que disponga de modelos y guías que presidan su funcionamiento, que vete actuaciones contraproducentes y valore los comportamientos ejemplares , diseñando y difundiendo mejores prácticas en favor del quehacer público.

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Sobre el Autor

Mónica Ramírez

Mónica Ramírez

Licenciada en derecho, es funcionaria de carrera con más de 20 años de servicios en la Administración Pública, tanto en el ámbito municipal como insular y autonómico, fundamentalmente en el entorno de los recursos humanos.

Su perfil de Twitter reza: "Trabajar con personas, luchadora y entusiasta. Amo lo que hago". Confiesa que le apasiona dedicarse a esta "ingrata pero emocionante" tarea con la que cada día aprende y crece.

Actualmente desempeña como Secretaria General en el Servicio Canario de Empleo, tras sus pasos como Secretaria Territorial de Educación, Jefa de Servicio de Recursos Humanos en la Agencia de Protección del Medio Natural o en la Jefatura de Personal en el Ayuntamiento de Pájara, entre otros, siempre cerca de las personas, trabajando por y para ellas.

Le mueve el aprendizaje por lo que emplea gran parte de su tiempo a capacitarse, siguiendo distintos cursos de especialización, participando en foros y debates o como asesora en red, además de haber dedicado más de seiscientas horas de docencia a formar personal de la Administración en este ámbito.

Colabora en la temática de Recursos Humanos.

Comentarios (1)

  • Fátima

    Fátima

    04 Julio 2019 a las 13:43 | #

    Totalmente de acuerdo con tu artículo trabajar en la administración Pública debe ser un orgullo.Debemos transmitir optimismo en lo que hacemos creer en ello y dar ejemplo de servicio público
    Atraer a talentos atraer a jóvenes que nos puedan aportar los conocimientos nuevos propios de una época y sociedad cambiante.
    Es posible hay solo hay que buscar la fórmula

    Responder

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