Rescatar Canarias

Me cansé de escuchar eso de que saldremos más fuertes de esta nueva y cruel crisis, me harté de escuchar eso de que no dejaremos a nadie atrás, me saturé de decir que somos una región resiliente y que seremos los primeros en salir de esta crisis…

Pues no, toca afrontar la verdad, tan dura y realista como la realidad que nos está golpeando. El ejercicio más honrado y provechoso que podemos hacer ahora mismo es reconocer nuestra delicada y débil situación, tanto de nuestro país, de los más golpeados del mundo por la pandemia, como de la economía canaria, la región más azotada de España por los efectos de la crisis en cuanto a pérdida de ingresos y de empleo. Estamos en el vagón de cola del país que ocupa el farolillo rojo del impacto negativo. Duro. Muy duro.

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Reconocer la realidad para afrontarla, enfrentarla y vencerla, claro que si… pero seamos conscientes de que no lo vamos a conseguir sin víctimas, de hecho, ya tenemos un montón de ellas y de todo tipo a nuestras espaldas, sobre nuestras espaldas.

Muchos creímos que íbamos a ser capaces de sacar adelante una parte de esta temporada de invierno, narcotizados por el necesario optimismo que nos ayuda a avanzar, a no desfallecer, a mantener la ilusión necesaria para poner los ojos en un futuro en que pueda volver a brillar el sol sobre el sector turístico español y canario.

Y es que, a pesar de que era factible, de que tuvimos una oportunidad de blindar Canarias y convertirnos en un oasis turístico, no fue posible, se nos escapó; y es que agua pasada no mueve molinos

La realidad que vislumbramos en 2021 es algo mejor que la que hemos soportado a finales del 20, gracias a la proximidad de la vacuna que poco a poco se irá implantando entre nuestros clientes y entre nosotros mismos, por la consolidación  de los corredores con test en aeropuertos, por la recuperación gradual de la economía europea y de su tejido productivo y por los deseos de viajar reprimidos durante tanto tiempo, que a buen seguro eclosionarán con idéntica fuerza a la que nos arrebató el COVID.

La OMT nos dice que llegará una tímida recuperación en torno a verano de 2021, pero es justamente ahí, cuando la economía turística canaria es menos competitiva, pues la lucha de medio mundo por captar clientes y por hacerlo a menores precios, será feroz. Las estancias medias, las ocupaciones y sobre todo las rentabilidades se van a resentir y ello terminará por complicarle las cosas a muchos.

Entre tanto, nos agarramos a las tablas de salvación que nos han ofrecido las administraciones y nosotros mismos. Los necesarios ERTES y sus imprescindibles prórrogas, los necesarios ICOs y sus imprescindibles prórrogas y nuestra necesaria esperanza y su imprescindible prórroga.

También, miramos con ansiedad hacia Europa y los anunciados fondos de reconstrucción, que todos creemos ayudarán a aliviar en el corto plazo la caída global de la facturación y empleo, reactivándola la economía de forma decisiva.

Así pues, pongamos que se prorrogan los ERTE y los ICO (recordemos que no son ningún regalo, pues cada céntimo utilizado habrá que devolverse), pongamos que, poco a poco, a partir de enero, vamos creciendo en ocupación hotelera, que Canarias logra captar un buen pellizco de los fondos de reconstrucción y que se va generando una demanda que nos va acompañando hasta Semana Santa y en adelante.

En ese escenario, la pregunta que hay que hacerse es… ¿será suficiente?. Yo creo que no.

No, porque no se trata tanto de cuantas empresas hayan tenido capacidad de resistir, sino que sean capaces de volver a crecer de forma sostenible, que puedan poco a poco, en un año o en dos o en tres, recuperar los niveles de empleo o facturación de 2019, que creo que lo conseguirán.

Se trata, sobre todo, de pensar en qué va a ser de todas las pymes, micropymes y autónomos que no resistieron o que sucumbirán, empleados que quedarán como desempleados, desempleados que no volverán a trabajar nunca, jóvenes que quieren incorporarse a un mercado laboral más estrecho y competitivo, empleados con jornadas laborales más cortas y por tanto retribuciones menores, en definitiva, todas las bajas colaterales consustanciales a la caída y lenta recuperación de nuestra economía.

Todos ellos, si realmente “no queremos dejar a nadie atrás”, van, vamos a necesitar de algo más. Vamos a necesitar un auténtico Plan de Rescate de Canarias.

Nos enfrentamos a una recuperación dura y larga, completamente proporcional al castigo que está sufriendo nuestra economía; los efectos en nuestra sociedad (desigualdad y pobreza) son también profundos y difíciles de reparar y, desde luego, la recuperación del turismo no va a ser suficiente para llevarnos a una posición asumible para Canarias.

No creo que sea cuestión de ser pedigüeños, se trata de sacar de la UVI a un sistema económico colapsado, anestesiado y atiborrado de antibióticos. No podremos hacerlo sin un Plan de Recuperación o Rescate Social y Económico de Canarias, un plan ambicioso que ha de enarbolar por bandera el Gobierno de Canarias desde ya, esencialmente ante el Estado y ante Europa. No son pocos los ejemplos de actuaciones estratégicas similares impulsadas en nuestro país, de reconversión industrial de varias regiones que necesitaron del compromiso nacional para rescatar economías regionales paupérrimas.

No se trata de darnos la caña, ni siquiera, de enseñarnos a pescar. Nosotros ya tenemos caña y sabemos pescar y muy bien, pero tenemos los caladeros cerrados, nuestros océanos de clientes, prácticamente inaccesibles.

Claro que saldremos de esta, pero no creo que lo hagamos más fuertes y mucho menos que seamos capaces de hacerlo solos, porque vamos a tener que prestar mucha atención y cuidados a quienes más lo necesitan y lo van a necesitar, que serán muchos.

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Sobre el Autor

Alberto Bernabé

Alberto Bernabé

Economista por la Universidad de La Laguna, estudió un año en los Estados Unidos y posee un programa de alta dirección por el Instituto Bravo Murillo.

Tiene una dilatada experiencia de 25 años en el sector turístico y en gran medida en el sector público.

Inició su andadura profesional en la patronal hotelera Ashotel, como responsable de los programas de formación y empleo de los hoteles de la provincia de SC de Tenerife.

Posteriormente, se le encomendó crear lo que sería la Sociedad de Desarrollo de la cocapital de Canarias, Santa Cruz de Tenerife, gerenciando la misma durante 4 años.

En 2004 es nombrado gerente de la sociedad pública del Cabildo de Tenerife, Turismo de Tenerife, labor que ejerce durante 8 años.

En 2011 tiene su primera experiencia política, convirtiéndose en Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de la capital de la isla, con la responsabilidad del área de hacienda, patrimonio y tecnologías.

Ya en 2015, se convierte en Vicepresidente y Consejero de Turismo y Acción Exterior del Cabildo de Tenerife. Hasta junio de 2019 ostenta por tanto las competencias plenas en Turismo de Tenerife, como Presidente y todas las funciones inherentes al sector, además de CEO en Teleférico del Teide. En junio de 2019 pasa a ser Consejero en la oposición, hasta febrero de 2020 en que devuelve su acta para dedicarse al sector privado

En la actualidad, es Asesor Turístico y PwC Senior Advisor en España.

Colabora en las temáticas de internacionalización y turismo.

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