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El duro recorrido por 2021

Fue el último día del año 2019 cuando el gobierno de China comunicó a la Organización Mundial de la Salud la existencia de una extraña neumonía, de origen desconocido. Se impulsó un Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la Comunidad Internacional, para atender los sistemas de salud más frágiles, y dos meses y medio después, el 11 de marzo de 2020, el organismo internacional declaraba oficialmente la situación de pandemia.

Apenas tres días más tarde, el 14 de marzo, el Gobierno de España adoptaba unas inéditas medidas para contener la propagación del virus, proteger la salud de las personas y el funcionamiento de los servicios sanitarios.

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La primavera del año 2020, se inició con la caída de la economía en Europa, en España, y en Canarias. En el Archipiélago canario la vida se paró. Se frenó en seco la actividad económica y comenzó el principio de la desconexión con los mercados emisores de turismo, tras cerrarse bruscamente la conectividad, especialmente la aérea. Las personas y las mercancías perdieron su canal de desplazamiento.

En este mismo soporte de análisis, durante el mes de abril, pusimos de manifiesto nuestro máximo temor ante la previsible depresión económica que podría acarrear el que la economía se parara. Podía intuirse que el valor de la geografía cobraría sus cotas máximas, y que la dependencia extrema de los mercados exteriores supondría que el turismo sería de los últimos sectores en recuperarse. Con el efecto añadido del rompimiento de las conexiones internacionales, que tanto habían influido en las estrategias de captación de proyectos extranjeros hacia las islas. Un elemento estratégico para favorecer la internacionalización de la economía -la conectividad- se venía abajo, siendo además el sector de las compañías aéreas uno de los más dañados por la contracción económica.

El año 2021 comienza en Canarias con una tasa de paro superior al 32%, una caída del Producto Interior Bruto que supera el 20%, y sin conocer aún el número exacto de empresas que han cerrado o lo harán los próximos meses. Al incierto escenario que dibuja la pandemia se suma las múltiples complejidades de un entorno volátil, inseguro; incierto. El proceso de destrucción continuado de la economía encadena la caída.

Según un informe de coyuntura recientemente presentado por la CEOE, se tardarán al menos tres años en alcanzar el estatus perdido. Es decir, no será antes de 2024 cuando nos coloquemos en indicadores similares a los de 2019. Tres años vamos a necesitar para volver a arrancar la economía canaria. Y eso contando con que se pueda detener la situación de precariedad sanitaria, se consiga los objetivos de vacunación y se recupere la conectividad aérea.

Entramos en un periodo en el que la incertidumbre se convierte en una variable más, pero con una enorme velocidad de cambio. Es un momento, pues, lleno de riesgos, pero también de oportunidades para tomar decisiones.

Canarias, con su singular geografía, sus especificidades fiscales y su especialización productiva debe posicionarse para aprovechar los elementos competitivos.

Uno de los mayores retos inmediatos lo tendremos en nuestra capacidad o no de urgente reacción para adaptarnos a las nuevas realidades. Celeridad en el proceso de toma de decisiones, contundencia y capacidad de gestión se convertirán en comportamientos determinantes para frenar primero, y activar después, el proceso económico.

Recoge la CEOE en su último Informe de Coyuntura que dos son las claves para poder activar la economía de Canarias. Por un lado, la habilitación y dinamización de la actividad productiva estructural, con actividades basadas en la economía azul y el sostenimiento de la demanda interna. Diferenciando las medidas a corto de las del plazo largo, centradas en la energía, la formación y el conocimiento.

Pero la necesidad de cambio está realmente asociada a “la transformación de las propias unidades productivas. De este hecho, se deriva la redefinición de los sectores productivos en relación con su actividad en el sistema económico en la transformación de la sociedad, articulando acciones dirigidas en materias tales como el complejo ciencia-tecnología-empresa, el sistema educativo y los mecanismos para transmitir la información estratégica”.

Mientras se controla la pandemia; mientras se reconectan los mercados exteriores; mientras se combinan las acciones a corto con las decisiones a largo plazo; mientras se articulan los mecanismos de gestión e inversión de los fondos provenientes de la Unión Europea, es el momento de volver a definir y ajustar la Estrategia de Internacionalización de la Economía Canaria. Sabiendo que no es un proceso fácil, y corrigiendo errores cometidos con anterioridad; readaptándola al nuevo escenario internacional.

Y sobre todo adaptándola a los nuevos modelos de producción y demanda-consumo; a los nuevos perfiles de trabajadores y los entornos laborales que, probablemente, están surgiendo en estos mismos momentos.

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Sobre el Autor

Milagros Luis Brito

Milagros Luis Brito

Licenciada en Geografía e Historia y Diplomada en Alta Dirección de Empresas con un Máster en Comunnity Managment, Empresas 2.0 y gestión de redes, fue desde febrero de 2012 hasta junio de 2017 Vicepresidenta de la Zona Especial Canaria, Consorcio integrado por el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Asimismo ha ejercido como Profesora de Historia de Canarias en la Escuela Universitaria de Trabajo Social y dando ponencias en diferentes jornadas y congresos complementando esta actividad con la elaboración de diversas comunicaciones y publicaciones.

Colabora dentro de la temática de Internacionalización.

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