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¿Víctima del Intrusismo? Cómo detectar a un buen consultor, los 9 secretos

El mundo de la consultoría está siendo invadida, como en muchas profesiones, por quienes dicen asesorar al mundo empresarial, generando pérdidas tanto económicas como de tiempo.

Nos hemos visto invadidos en el mundo empresarial de cientos de empresas emergentes o “start-up” que es el nombre de moda, que de un modo u otro redefinen un servicio, y otras, que consiguen innovar en un nuevo producto que puede ser fácilmente adquirido por la empresa.

Nos hemos visto invadidos en el mundo empresarial de cientos de empresas emergentes o “start-up” que es el nombre de moda, que de un modo u otro redefinen un servicio, y otras, que consiguen innovar en un nuevo producto que puede ser fácilmente adquirido por la empresa.
Desarrollar, revender o recomendar un servicio o producto no es suficiente cuando nos insertamos en materia empresarial. Y el empresario, en muchas ocasiones, es víctima sin saberlo, de su propio desconocimiento.
Pongámonos en situación. La empresa necesita de un servicio o producto en concreto y tiene que ser implantado, desplazando o redefiniendo procesos internos de la actividad diaria de esa empresa, generando posibles inconvenientes y un periodo de adaptación que no siempre es el deseado.
Una labor de venta puede ser recomendar ese servicio, y poner a un técnico a instalarlo. Esto puede ser válido en ocasiones cuando la naturaleza del servicio es simple. Pero cuando se trata de modificar la estructura de la empresa o readaptarla para mejorar en estos procesos, una labor de consultoría es muy necesaria.
Lamentablemente nos encontramos en un mundo donde, como decía antes, el propio empresario es víctima de su desconocimiento, hasta que descubre que en la factura de su maltrecho servicio encuentra el término “consultoría”. La sensación de vértigo puede ser atronadora.
Definamos los criterios que pueden salvarnos del desastre ayudando al empresario a identificar correctamente a un buen consultor cuando lo tiene delante.

  1. Localizar al profesional en redes de tal fin. Puede parecer un poco paranoico, pero dedicar unos minutos a localizar al profesional en Linkedin, ver su trayectoria y saber perfectamente con quien estamos hablando, nos puede ahorrar un disgusto. No es lo mismo un consultor experimentado que además haya cuidado de su imagen profesional que uno que ni siquiera aparezca. Un consultor lo es por vocación, y trabajará debidamente en su propio “personal branding” sin tener miedo en mostrar para qué empresas ha trabajado y con qué profesionales está vinculado. Siempre estará certificado en la especialidad que muestra.
  2. Un consultor de entrada, no se centrará en el producto o servicio que la empresa decida contratar. Le preocupará más en conocer los procesos que van a ser afectados, intentará documentarse y llegar al kit del conocimiento para entender exactamente cómo funciona tu empresa. Es posible que en la consultoría encuentres respuestas del tipo “hay que implementar”, “hay que desarrollar”, “hay que modificar”. Esto quiere decir que el consultor está buscando una salida personalizada a procesos que ha identificado. Si ves un consultor que se dedica a “vender” las bondades del servicio que ofrece: estás perdido.
  3. Todo consultor necesitará tiempo para redactar un informe, análisis o estimación conforme a los criterios que ha analizado en este periodo. Conocerá muy bien la legislación en la que se mueve, si es aplicable, y conocerá terminología, argot, definiciones y un largo etcétera. De nada te sirve un consultor que no sepa lo que es un “picking” y pretenda venderte un sistema de gestión de almacenes. Un buen consultor protegerá siempre los intereses del empresario de forma directa.
  4. El consultor nunca está solo. Siempre cuenta con un equipo detrás que complementan su capacidad de análisis. Sean técnicos de sistema, asesores fiscales o financieros, o desarrolladores (dentro de un largo etcétera) que en todo momento se están especializando para estar al día de todo lo necesario para que una labor de consultoría sea exitosa.
  5. Un consultor mantendrá una comunicación “in exceso”, es decir, estará siempre comunicado con el empresario para profundizar más en detalle o resolver posibles dudas o potenciales escollos que puedan aparecer en un desarrollo en concreto. También el empresario tendrá acceso en todo momento al consultor de una forma rápida y ágil.
  6. Un consultor siempre generará reuniones posteriores al análisis. Trabajará en equipo y mostrará al empresario la solidez de un trabajo en equipo. Será cómodo comunicarse con el consultor porque hablará tu mismo idioma, sin oponer resistencia. Está atento a tu empresa y en cómo deberá de operar para llevar a cabo su trabajo.
  7. Mientras dure el periodo de implantación, el consultor siempre estará presente en todo el proyecto, guiando al equipo de trabajo y siendo el puente entre la empresa y la prestataria del servicio. No tendrá miedo a rectificar, o mejor aún, a mejorar con propuestas nuevas fruto de su experiencia con otras empresas del sector. Las ideas innovadoras son bienvenidas siempre.
  8. Un consultor nunca promete. De hecho, se basa en su análisis y en su trabajo en función a la información que obtiene de la empresa. Genera estimaciones y documentación al respecto, generando plazos de entrega y definiendo claramente cuál es el alcance de sus trabajos, indicando además cuales son los potenciales peligros que pueden suceder al interno de la implantación. La confianza es un valor muy estimado por el consultor.
  9. La formación es una de las claves para llevar a buen puerto una implantación del índole que fuere. Implantar significa modificar una estructura, y el factor humano es, sin duda, el más importante mucho antes que la propia herramienta en si. Una correcta formación tras la implantación eleva a la excelencia la consecución de un trabajo bien realizado.

Ser una empresa emergente con grandes ideas y un buen servicio es algo que los responsables de nuestro tejido empresarial siempre han estado buscando. Pero hoy en día se tiende a estandarizar un producto o servicio, aplicando el mismo rasero para todas las empresas, poniendo en riesgo nuestra actividad de negocio. La labor de un consultor, sea cual sea el ámbito en el que se desarrolle, se hace necesaria fruto de la experiencia y el conocimiento contrastado.

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Sobre el Autor

Santy Abreu

Santy Abreu

Entusiasta de la comunicación, Analista, Programador y Técnico Superior en Administración de Sistemas y Gestión, está especializado en la estrategia e implantación de soluciones tecnológicas en la empresa a nivel internacional al tiempo que ha coordinado numerosos proyectos en Internet. Actualmente ejerce como fundador de la plataforma Civicos Networking y es Responsable de Sistemas y Cuentas de Clientes en Itop Consulting especializado en proyectos de Cloud Computing, soluciones ERP/CRM, Business Intelligence, Gestión Documental, Soluciones de E-Commerce y Gestión de soluciones personalizadas para la empresa. Además produce el programa radiofónico "Hablemos de Tecnología" difundiendo las novedades en todos los sectores tecnológicos.

Colabora dentro de la temática de Innovación y Tecnología.

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