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La Economía circular: reto y oportunidad

La primera vez que escuché el concepto, me enamoró.

La Economía circular: reto y oportunidad

Descubrir la solución a los problemas ambientales y sociales que la economía actual produce, con una idea tan simple como imitar a la naturaleza, me pareció revolucionario y brillante a la vez. En términos de empresa, diríamos que el funcionamiento de los ecosistemas naturales es la “best practice”, el ejemplo a imitar si queremos lograr una economía sostenible. En la naturaleza nada sobra, las hojas que caen de los árboles sirven de alimento al suelo, que a su vez alimenta a esos árboles, a las plantas, a los animales… un ciclo perfecto en el que nada se desecha y todo es necesario. La naturaleza teje una red de conexiones y fomenta la cooperación, como lo hacen las empresas, pero con un nivel de eficiencia muy superior.

Ahora bien, ¿supone eso que debamos dar la espalda al progreso y volver a las cavernas? En absoluto, la economía circular es progreso y la única alternativa para un futuro sostenible. 

La economía actual basada en un modelo lineal de “comprar, usar y tirar”, resulta a todas luces insostenible por el elevado consumo de materias primas y energía que produce, así como por el elevado coste económico y ambiental de la gestión de los residuos.

La solución la encontramos en un nuevo modelo de producción, en el que una vez que el producto finaliza su vida útil, los materiales que lo componen vuelven a ser empleados en la fabricación de nuevos productos a través de su reciclaje, de manera que cada producto tenga múltiples vidas. Si bien los conceptos de reutilización y reciclaje son los más conocidos, la economía circular incorpora además mejoras en el diseño de los productos según la filosofía cradle to cradle (de la cuna a la cuna), en la que se diseña el producto para que una vez que finalice su vida, sus componentes puedan ser fácilmente recuperados sin perder valor ni energía. 

Además del diseño del producto, la economía circular fomenta la cooperación para el aprovechamiento de los excedentes a través de modelos de economía colaborativa. Gracias a estos modelos y el uso de las nuevas tecnologías, es posible compartir casas vacacionales, vehículos o plazas de aparcamiento. Aquello que no necesitamos puede ser empleado por otros si priorizamos el uso frente a la propiedad. El modelo del que hablamos, además, es el único económicamente viable debido a la escasez de materias primas, por lo que las empresas deben adaptarse al mismo lo antes posible.

En este contexto económico, las primeras en actuar están siendo las grandes corporaciones. Inditex y H&M, los grandes gigantes de la moda, están desarrollando proyectos para recuperar textiles, ikea para la recuperación de sus propios muebles, etc. La decisión que están tomando estas empresas no responde a una moda pasajera, ni persigue mejorar su reputación corporativa, se trata de la creación de modelos de negocio menos dependientes de las fluctuaciones que genera la escasez de materias primas.

Según datos de la Fundación Ellen MacArthur y de la Comisión Europea, las empresas de la UE podrían ahorrar anualmente hasta 600.000 millones de euros si realizan la transición a un modelo de economía circular. Además, se estima que las medidas adicionales que se adoptarán para aumentar la productividad de los recursos en un 30% para el año 2030 permitirán un aumento del PIB de casi un 1% y la creación de 2 millones de puestos de trabajo adicionales. 

El Paquete de Medidas sobre la Economía Circular, aprobado por la Unión Europea, cuenta con ambiciosos objetivos que suponen crear empleo seguro, promover innovaciones que proporcionen ventajas competitivas, y aportar un nivel mayor de protección de las personas y el medio ambiente, y para conseguirlo cuenta con líneas de financiación de hasta 650 millones de euros (en el horizonte 2020) y de hasta 5.500 millones adicionales más de los fondos estructurales. Pero para que estos fondos lleguen a las regiones éstas deben cumplir el objetivo de reutilización y reciclaje del 50% de sus residuos domésticos en el año 2020.

¿Estamos cerca de conseguirlo en Canarias? La respuesta es no. Por ahora nos encontramos lejos de estos objetivos. Este es un problema aún mayor en un territorio ultraperiférico, fragmentado y con espacio limitado. Si no hacemos la tarea nuestras empresas tendrán mayores dificultades para realizar la transición hacia esta nueva economía que requiere la generación de nuevas tecnologías, servicios y modelos empresariales. La pregunta es: ¿vamos a dejar pasar el tren de la Economía circular?

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Sobre el Autor

Carlota Cruz

Carlota Cruz

Directora General de la Fundación Canarias Recicla

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, completa su formación con estudios de postgrado en áreas vinculadas a la fiscalidad, el medio ambiente, el comercio internacional y las TIC. Inicia su carrera profesional en consultoría especializándose en planificación estratégica, para pasar luego a gestionar el área de empresas de la Fundación Ataretaco como gerente de sus empresas de inserción, dedicadas a la gestión de residuos.

Desde su constitución, dirige la Fundación Canarias Recicla, entidad privada referente en la promoción del desarrollo sostenible en las Islas, que gestiona el primer sistema de responsabilidad ampliada del productor 100% canario para la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Su labor como generadora de sinergias entre administraciones públicas, ciudadanos y empresas, ha propiciado la suscripción de más de 41 convenios de colaboración con entidades locales canarias, más de 500 empresas y un amplio número de organizaciones empresariales y sociales, con la finalidad de desarrollar acciones de comunicación, sensibilización y consultoría ambiental.

Como directora de la Fundación, forma parte de mesas de trabajo y observatorios de carácter regional, nacional e internacional relacionados con el sector de los residuos, colaborando como experta en Innovación Social, Responsabilidad Social Corporativa y Medio Ambiente en múltiples foros y acciones formativas. Cabe destacar igualmente su participación en la Comisión de residuos del Cabildo de Tenerife y su labor en la implantación del premiado modelo de Innovación social de la empresa Ewaste Canarias.

Como resultado de su actividad y la de su equipo de trabajo, la Fundación Canarias Recicla ha logrado en los últimos años los siguientes premios: Premio XX aniversario Onda Cero Teide Radio de Medio Ambiente 2012, Premio Dica de Diseño 2013, Premio Mujeres Valientes a su directora por su labor ambiental 2014 y Premio Facultad de Ciencias de la UNED en 2016. Igualmente en 2016, el proyecto La Palma Recicla del Cabildo de La Palma, gestionado por Canarias Recicla, ha sido reconocido en el marco de los Premios R de Ecoembes como una de las tres mejores actuaciones de sensibilización ambiental desarrollada por una administración pública en España.

Colabora dentro de la temática de Responsabilidad Social Corporativa.

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