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Persigue tu idea.

¿Tienes una idea? ¿La has validado?, ¿Estás dispuesto a luchar por ella?

Persigue tu idea.

¿Tienes una idea? ¿La has validado?, ¿Estás dispuesto a luchar por ella? ¿Tienes la capacidad necesaria para llevarla a cabo? ¿Le has dado forma y es ya un proyecto empresarial? ¿Tu plan de negocio es realista? ¿Puedes hacerlo solo o necesitas un equipo?… Si estás leyendo este artículo, probablemente seas un emprendedor.

Se me ocurren muchas preguntas que hacerte, pero añado sólo una más que en cierto modo las resume: ¿Le has puesto corazón y cabeza?

Puede que tu respuesta a estas preguntas sea afirmativa, pero no cantes victoria, aún tienes que despejar la duda de la financiación. Doy por hecho que los números respaldan tu idea, que has hecho un ejercicio de autoanálisis y, por qué no, que has contrastado con alguien de confianza los aspectos principales del proyecto. No intentes convencerme de que no se lo puedes contar a nadie por miedo a que te copien la idea. La validación de la idea es imprescindible a la hora de evaluar la viabilidad de un proyecto, y más cuando partes de cero. Quizá te encuentres en estos momentos dándole forma a tu primera experiencia emprendedora. O tal vez lo estés intentando por segunda o por tercera vez.  En ninguno de los dos casos te librarás de validar la idea.

Tienes un perfil formativo o profesional marcadamente técnico. Sin que necesariamente seas un nativo digital ni formes parte de ese grupo que ahora llaman “millennials” (una moda que, como todas, pasará en cuanto a alguien se le ocurra una nueva etiqueta), la tecnología es lo tuyo. ¿Y los números? Vaya, ¿pensabas que te bastaría con ser el mejor en la sala de máquinas? Error, los números son importantes; no olvides que te vas a enfrentar al mercado, ahí donde la cuenta de resultados ejerce su tiranía. Asegúrate entonces del equipo que necesitas, y de que cuentas en él con las personas poseedoras de los conocimientos y la experiencia necesarios para encarar con éxito la gestión del proyecto y la comercialización del producto o el servicio.

Y qué decir de lo de ponerle corazón y cabeza. ¿No crees que define de una forma simple la condición mínima e imprescindible para que cualquier proyecto empresarial, profesional o vital tenga garantías o, al menos, posibilidades de éxito?

Como esto no pretende ser un recetario, ni mucho menos un ejercicio de “coaching”, sólo me permito compartir contigo estas reflexiones derivadas de mi aún corta experiencia en la financiación de proyectos empresariales, aunque más dilatada en la gestión del éxito y el fracaso.

En Canarias existe un amplio catálogo de recursos de apoyo al emprendedor. Tanto desde lo público como desde lo privado se llevan a cabo iniciativas que favorecen el paso de idea a proyecto y de proyecto a empresa. Afortunadamente, cada día la coordinación entre las distintas entidades es mayor. Cámaras de Comercio, asociaciones empresariales, empresas de asesoramiento, entidades financieras, ayuntamientos, cabildos y los gobiernos de Canarias y España están uniendo sus fuerzas para fomentar la cultura de la innovación empresarial y que el ecosistema emprendedor esté perfectamente alineado. La Comisión Europea tampoco es ajena a esta realidad e invierte un importante volumen de fondos.

Sin duda, la financiación del proyecto emprendedor es una cuestión espinosa. No conseguir quien financie tu idea genera una lógica frustración pero, seamos rigurosos, dicha reacción no siempre está justificada. Lo respalda, por ejemplo, la experiencia de los veintiocho proyectos que el Fondo JEREMIE Canarias gestionado por Sodecan ha financiado desde 2014, de los que dieciséis lo han sido en 2016. Todos ellos son proyectos donde la idea de negocio está basada en el dominio intensivo del conocimiento científico o técnico y, en muchos casos, son un ejemplo de transferencia desde los centros de investigación al mercado. Se trata de iniciativas que lo han tenido más complicado para acceder a la financiación convencional, aunque también los bancos están adaptando políticas y estructuras para satisfacer una demanda creciente.

Ha pasado suficiente tiempo como para poder identificar ya algunos casos de éxito, proyectos nacidos en Canarias pero concebidos con una visión global, pensados para un mundo sin fronteras y con un lenguaje común, el de la tecnología. Si hay algo que comparten es precisamente que sus promotores creyeron en una idea y la persiguieron. Estoy convencido de que se encontraron con muchas puertas cerradas, pero también de que buscaron otras abiertas. Estoy seguro de que en la financiación tuvieron su caballo de batalla. Pero ahí están, lo consiguieron. Te invito a que los conozcas mejor a través de nuestra web www.sodecan.es.

Y tú, ¿estás preparado para perseguir tu idea?

Sobre el Autor

José Joaquín de Bethencourt

José Joaquín de Bethencourt

Licenciado en Farmacia por la Universidad de La Laguna con un Master en Dirección General de Empresas, inicia su carrera profesional en política local como Concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en 1987. Tras esto, se incorpora a empresas tan destacadas como Mercatenerife o Cervecera de Canarias. Asimismo destaca su actividad como Consejero Insular del Cabildo de Tenerife en el período 2003-2015 con competencias en materia de Aguas, Agricultura, Ganadería y Pesca.

Actualmente es Consejero Delegado de Sodecan (Sociedad para el Desarrollo económico de Canarias) Su perfil profesional es el resultado de combinar una amplia experiencia laboral en los sectores público y privado, con responsabilidades directivas y ejecutivas, formación técnica y empresarial reconocida, demostrables habilidades asociadas a la gestión y las relaciones interpersonales y alto conocimiento del entorno. 

Colabora dentro de la temática de Finanzas y Fiscalidad. 

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