El consultor de calidad: tu profesor de autoescuela

El consultor de calidad: tu profesor de autoescuela

Hace poco leí un magnífico artículo en el que el autor planteaba cómo explicaría a su abuela el significado de las recientemente descubiertas ondas gravitacionales. Este caso me recordó mucho a algunas conversaciones que he tenido con mi madre acerca de lo que hago habitualmente en mi trabajo. 

En esas charlas, he tratado de explicarle mi función como consultor de sistemas de gestión de calidad y la comparo con mi labor como auditor. Y le hago una analogía... 

-“Imagínate, mamá, que la empresa que me contrata es como un alumno/a de autoescuela, mi labor como consultor es ser como el profesor, que le enseña a conducir, que explica buenas prácticas al volante, y que luego le comenta cuando puede estar preparado/a para el examen” 

-“¿Y el auditor?”, me pregunta... 

-“El auditor es como si fuese Tráfico, el examinador independiente, y el que te dice si has aprobado o no, para que te puedas llevar el carné de conducir a casa. Lógicamente, como en la autoescuela, no puedes ser consultor y auditor a la vez, no es ético”.

Me mira un momento fijamente y me dice “En qué líos te metes hijo…"

No obstante, como todo el mundo sabe, tener un carné de conducir, no implica que seas un buen conductor o conductora. Exactamente lo mismo pasa en el mundo empresarial: que una organización tenga un certificado de calidad basado en la norma ISO 9001 no garantiza que aplique día a día buenas prácticas de gestión. De ahí la importancia de tener un apoyo en una buena empresa de consultoría que te pueda enseñar bien desde el principio, para tener mayores posibilidades de conducir bien día a día y en el futuro, y no tener accidentes que afecten a tu saldo de puntos.  

Igual que en la carretera sufrimos las locuras al volante de mucha gente, en mi labor como auditor, encuentro muy malas prácticas en los sistemas de gestión de calidad que inspecciono. Sinceramente, tengo la impresión de que los sistemas no están hechos a medida de las organizaciones canarias, sino con procedimientos de “copia y pega”, que lógicamente propician que los equipos de trabajo no se identifiquen con los mismos ni los consideren prácticos y útiles para facilitarles el trabajo. Esto lleva irremediablemente al fracaso. A mantener esta documentación en una estantería, y completar los registros “una semana antes de que llegue el auditor” como han compartido honestamente conmigo numerosas organizaciones auditadas. 

¿Y qué hacer ante esta situación?

Pues principalmente que las organizaciones exijan un buen trabajo de consultoría, donde el consultor dedique el tiempo suficiente y necesario para desarrollar procedimientos en donde la organización se sienta representada y reflejando fielmente el funcionamiento diario de cada uno de los procesos que existan.

Existen buenísimos/as consultores/as en Canarias pero no hay manera de que las organizaciones los/as identifiquen. ¿Para cuando una asociación de consultores de gestión en Canarias?, que pueda separar “el grano de la paja” con criterios coherentes y estrictos acerca de la educación, formación, habilidades y experiencia que se deben de cumplir para pertenecer a la misma. Ahí dejo el reto.

De todas maneras, me encanta auditar sistemas de gestión de calidad para todo tipo de organizaciones y apoyar la labor de aquellas que los mantienen a partir de mucho trabajo, esfuerzo y tiempo. Además, a partir de ahora, con la reciente publicación de una norma tan renovada como la ISO 9001:2015, estoy seguro de que se proporcionará mayor valor a las organizaciones que la implanten. 

No hay que olvidar que el estándar es el mismo para todo tipo de instituciones, independientemente de si son grandes, pequeñas, de un sector industrial o de servicios, si tienen 5 o 500 empleados, si tienen 2 centros de trabajo o 20. Esta es la flexibilidad de la norma y su gran ventaja. Hay que saberla aprovechar. Estamos acostumbrados a tener sistemas de gestión de calidad con excesiva documentación, llenos de procedimientos y de registros con dudoso valor. Yo propongo re-enfocar la mirada para que nuestro sistema de gestión “esté al servicio de la organización y no al revés, como suele suceder”. Invito a la reflexión para que quien me lea, mire internamente su institución para que saque sus propias conclusiones.

Sobre el Autor

Alberto Santana

Alberto Santana

Economista, Fundador y Director General de Plan B Group, empresa canaria dedicada a la consultoría en sistemas de gestión, formación, servicios de innovación e internacionalización. Además es auditor jefe de sistemas de gestión de calidad, medioambiente e I+D+i. Tiene una amplia experiencia en consultoría, auditoría y formación sobre sistemas de gestión de calidad y es docente del esquema internacional IRCA para formar a auditores de calidad. Por otro lado es evaluador del modelo de excelencia europeo EFQM, especialista en Comercio Internacional por el ICEX, consultor de programas de internacionalización públicos y evaluador de la Unión Europea para proyectos de Horizonte 2020.

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